Junto a una luz que se va vemos más intensamente, que junto a un pábilo que perdura. Hay algo en el vuelo que aclara la vista y embellece los rayos . Emily Dickinson Son las 18.47 de la tarde. Domingo. Los días ya alargan un poco. Pero enero. Hace apenas un rato todavía podía verse entre las nubes un pequeño destello de lo que fue el día que ahora termina, una minúscula marca de luz entre las nubes. Apenas pasan coches. Los domingos son así. Parecen tumbas. A veces he pensado que la muerte se debe parecer a una tarde interminable de domingo. Sin embargo, estoy viva, reluciente de vida, y leo a Emily Dickinson. La leo rápido, sin detenerme apenas. Saltando entre los poemas. Casi sin pausa. La leo sin entenderla del todo, pero sonriendo. Me sorprenden el sentido del humor, las finas ironías. Aunque me abruma lo que en la traducción me pierdo. Porque el inglés. Incluso el español. Es raro. A veces intento explicarlo en clase, pero no sé si me...
Blog personal de Lola Mascarell. Historias cotidianas, del aula a la poesía