Mi patria es ahora una ventana luminosa de ordenador en la que refulge el blanco. Pequeños caracteres van llenando de negro apenas un pequeño porcentaje de la superficie. Lo demás es silencio. Un silencio preñado de sentido que parte de los versos en los que Ana Blandiana celebra su patria A4. Su folio inmaculado. La patria del desasosiego. “¿Conseguiré alguna vez/ descifrar las huellas que no se ven?” Lo leo y siento el temblor de las palabras que podrían ser dichas, el leve terremoto del pensamiento mientras busca una forma en la que materializarse. El blanco me mira desde la pantalla. Y muy cerca de él, junto al teclado, el blanco roto del libro recién cerrado ( Mi patria A4 , Pre-textos, 2014) se me antoja abierto todavía. Lo escucho. Habla de poesía. Del torbellino de la poesía cuando busca enunciar lo que es de nadie porque es del pensamiento. De lo que la poesía no dice. De lo que las palabras dejan sin decir. Porque la casa del poeta está llena de p...
Blog personal de Lola Mascarell. Historias cotidianas, del aula a la poesía