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Entradas

La vida secreta de los objetos

     Hay un orden secreto que organiza las cosas, una disposición universal de cada objeto. Nos gusta pensar que somos nosotros quienes los hemos colocado en este o aquel sitio, pues eso nos afianza en nuestra ilusión de demiurgos, de escenógrafos de lo cotidiano. Pero la realidad -por lo menos esa forma de realidad que otorga la perspectiva del tiempo- nos enseña que son los objetos los que acaban eligiendo el espacio que quieren ocupar. Y lo siguen ocupando aunque nosotros nos obstinemos en cambiarlos de lugar.      Hay un clavo en la pared de mi casa donde falta un cuadro. No sé quién lo ha movido, ni cuánto tiempo hace, ni siquiera qué imagen contenía aquel lienzo. Pero brilla el vacío de tal forma, se hace tan presente la ausencia de aquel cuadro, que algunas veces pienso que todavía sigue allí.      Los objetos acaban ocupando el lugar que ellos quieren. Pero nosotros tratamos de llenar nuestro vacío  moviéndolos constanteme...

CINE DE VERANO

Hace ya muchos años que las hierbas han llenado de duelo la explanada donde antaño poníamos los coches. Muchos años quizás, quizás milenios. La pantalla es ahora anuncio de unos grandes almacenes y los muros del bar son sólo ruinas. Hace ya tanto tiempo, que hubo algún verano en que los niños, ya casi adolescentes, saltábamos la valla para ver cómo era por dentro, si había algún resquicio de la magia que encendió la tramoya de imágenes y música que tanto nos gustaba, o simplemente por hacer lo prohibido. Había allí pedazos de revistas  y posters de películas, y colchones y latas de refresco y algún preservativo. El sol se ha ido poniendo cada día tras la vieja pantalla, encendiendo la avena y los abrojos que asolan el solar. Fuimos felices en la doble sesión, comiendo pipas hasta ardernos los labios, acostándonos tarde, y felices después cuando buscábamos la sombra de sus muros derruidos para darnos un beso a salvo de miradas indiscretas. Ahora cuando paso por allí, a...

El mar

¿Cómo pasan al poema las cosas que suceden? ¿Qué ocurre después de la poesía en el pino, en el huerto o en las rosas? Antonio Cabrera, Corteza de abedul     Ahora que ya marchan los vencejos y que unidos al giro de su grito se me vienen los versos que una vez escribiera; ahora que con ellos han volado los años que anunciaban al compás de su vuelo; ahora o quizás antes -porque todos los tiempos sucesivos se acaban confundiendo- comprendo que las cosas ya nunca son las mismas después de haber escrito sobre ellas.     Tampoco tras leerlas pues se inscribe en la cosa real su copia en carboncillo, su tachadura métrica, su velo de papel: d avant de la mar, un queda sempre amb un pam de nas. La mar és impintable, indescriptible, inaferrable, incomprensible i d’una indiferència total. Yo miro el mar a través de Pla. Lo miro cuando lo tengo delante y pienso en los adjetivos. Y también cuando no está. Lo miro cuando no está: pero los adjetivos siguen. ...

Chejov en Denia

El arte de escribir es el arte de observar. Hacer que lo que miras valga por veinte y que tu mirada convierta en novedad las cosas. Gran parte de la literatura del siglo XX, y en eso Chéjov es un adelantado, es contar qué pasa cuando no pasa nada, qué pasa en nuestra vida, qué pasa una anodina tarde de domingo. Se pueden inventar muchas cosas, pero contar lo más inmediato es un reto. Chéjov decía que hay que hacer poderosas las palabras humildes e interesante a la gente vulgar Luis Landero, entrevista en Babelia, El País (2007)      Leo nieves y estepas, deshielos en abril, escarcha y hojas secas en lejanas ciudades de nombres imposibles. Campesinos morados, ateridos, trabajando en la siega. Mujeres abrigadas con capa y con manguitos que anhelan mariposas y veranos. Leo taigas y lluvias, cazadoras de piel y bufandas de lana. La noche prematura, el vapor del samovar, el frío sin esquinas van llenando despacio mi imaginación.      Un mujik d...

En torno a la misma idea

VERANO Mediodía Transparentes los aires, transparentes la hoz de la mañana, los blancos montes tibios, los gestos de las olas, todo ese mar, todo ese mar que cumple su profunda tarea, el mar ensimismado, el mar, a esa hora de miel en que el instinto zumba como una abeja somnolienta... Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas, Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos, vastas arenas pálidas. Transparentes los aires, transparentes las voces, el silencio. A orillas del amor, del mar, de la mañana, en la arena caliente, temblante de blancura, cada uno es un fruto madurando su muerte. (Idea Vilariño- La suplicante) Volver a un libro es regresar a un reino perdido, a una patria que tuvimos que abandonar a toda prisa, de madrugada, apenas alumbrados por las antorchas; es como entrar de nuevo a una casa que nunca se terminó de construir; como meter la mano en un cajón que fue nuestro pero ahora es de otro; o volver a una playa sabiendo qu...

Acompañar

“Yo voy acompañando al árbol siempre… Siempre voy paralelo al desarrollo del árbol… “. Antonio López. El sol del membrillo. De todo el léxico didáctico que nos acompaña a final de curso, momento de buenos propósitos para el año entrante y demás pamplinas burocrático-administrativas, me quedo con una palabra: acompañar. No creo que haya que hacer mucho más en el ámbito de la educación obligatoria. Acompañar al alumno mientras él va aprendiendo, mientras está en clase, mientras toma el almuerzo, mientras se angustia porque la chica del pupitre de enfrente lo ha rechazado, mientras golpea con fuerza la pelota para demostrar que es más fuerte que los demás, mientras pregunta a sus compañeros sobre cómo debería afrontar determinado problema, mientras se pelea con su memoria al intentar recordar la estrofa de una canción o las leyes de la termodinámica. Estar ahí, que sepan que estamos: mientras escribe su primer soneto y cree que el lenguaje se ha inventado...

Elogio del aburrimiento

Acostumbrados como estamos a deslizar el dedo por la pantalla del móvil mientras las imágenes y las frases ingeniosas llenan nuestro presente con su cháchara fácil y banal, metidos en la balumba de citas y programas y obligaciones múltiples (parrillas televisivas, clases de spinning, depilación láser…) apenas somos capaces de pararnos y contemplar, de advertir que lo que ocurre a nuestro lado es único e irrepetible. O peor aún, que eso maravilloso e irrepetible que pasa a nuestro lado deja de serlo en cuanto somos incapaces de prestarle atención. Que se nos pasa la vida enganchados constantemente a una infinidad de quehaceres inútiles. Que si lo piensas bien, hasta dan ganas de llorar. Es como si todo el tiempo tuviéramos que estar entretenidos y ocupados. Como si esas horas de silencio y lectura o conversación, de estar sentados frente a un árbol, de sentir que el tiempo pasa despacio o que la lluvia moja ligeramente los campos resecos son una pérdida de tiempo. Porque no dan ...