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Entradas

Una iluminación

… Ahora bien, pero es lo cierto que de hecho nada pasa, sino que eternamente seguimos condenados todos, cada uno a ser el que es, y no otro nunca, sino siempre el mismo, y, por lo tanto, en realidad no somos innumerablemente iguales, sino todos el mismo y uno solo, y es la necesaria voluntad de cada cual de ser el que es, no otro,   la que hace que las cosas necesariamente sean lo que son, que sea el Ser el que es y pueda proclamar con insufrible fanfarronería “Soy el que soy” ... Agustín García Calvo, Sermón de ser y no ser Volvía a casa ya. Iba atenta a los coches, a las cosas   que haría al regresar: nada veía. La sombra de la bici proyectaba su silueta alargada entre los campos, y yo no la veía. Pasaba, circulaba, hasta que algo muy simple y muy extraño iluminó la escena y todo se volcó. De pronto yo era todos los que alguna vez fueron en esa coordenada, en esa luz: la madre que habitaba en unas ruinas que antaño fueron casa, el homb...

Ordenando papeles

Adolescente fui en días idénticos a nubes, cosa grácil, visible por penumbra y reflejo, y extraño es, si ese recuerdo busco, que tanto, tanto duela sobre el cuerpo de hoy. Luis Cernuda, Donde habite el olvido Es una tarde de domingo de 1994. La chica está en su casa con los deberes sin hacer. Han cambiado la hora, y anochece muy rápido, y una nostalgia densa, irrespirable, anida en su habitación, junto al flexo naranja. No ha sido capaz de encontrar una excusa para bajar a la calle. Afuera están las cosas que desea. En su carpeta, fotografías de Kurt Cobain, portadas de los Led Zeppelin, mandalas coloreados con ceras Manley, dibujos a medio hacer y entradas de discoteca. Como el tiempo no pasa de ninguna manera   y en su cuarto vacío apenas pasa nada, decide llenar su soledad escribiendo en un folio todo lo que le ocurre. Es algo, por otra parte, que le pasa bastante a menudo. Ha leído a algunos autores, pocos; ha sentido vivamente l...

Escribir por la mañana

“… es la mañana lo que nos hace creer. Siempre hay que partir al alba cuando se camina. Para acompañar la salida del sol. Y en   esa hora indecisa, en esa hora azul, se siente como el balbuceo de la presencia. Andar por la mañana significa reconocer la pobreza de nuestra voluntad, en el sentido de que querer es lo contrario de acompañar” A propósito de Thoreau, Frédéric Gros, Andar una filosofía. El aire de las cosas aún no hechas se mueve entre las copas de los pinos. Es una brisa fresca y olorosa que despierta a las ramas con su canto de siglos. Es el mismo de todas las mañanas y es siempre distinto. Los pájaros dormidos asisten a este rito, lo cantan, lo celebran en un idioma indescifrable. Todo parece ordenado y limpio, azul clarísimo, casi blanco. Atrás queda el desorden de la noche turbia, de los sueños y las sombras acechantes, atrás queda el silencio de las horas dormidas. Cantar es celebrar que todo empieza de nuevo y que se abre ante nosotros la ilusión de un n...

El alma de los vilanos

“El sueño más cercano, se aleja incumplido” E.D. Algunos domingos, mientras mis padres dormían, yo me quedaba despierta en la cama, quieta, en silencio, mirando y fabulando con las cosas que había en aquel cuarto. Aún no sabía (o al menos no lo sabía de una forma consciente) que cuando uno se para o se detiene no sólo el tiempo se adensa, también la percepción se multiplica en un sinfín de planos, que sólo en la inmovilidad se aprecian realidades apenas perceptibles en el movimiento incesante de los días. Aprendí a detenerme en las horas tempranas de aquellos domingos infantiles y quizá también a ver las cosas de otra forma: la temperatura en aumento de la luz filtrada por los vanos redondos de la persiana, su dibujo de burbujas encendidas flotando en la pared del cuarto, las extrañas siluetas que las cortinas y su estampado de flores adoptaban en el juego de las sombras, las interpretaciones de mi imaginación, los hilos de luz de mis pestañas... Y también el polvo, el polvo...

Diarios

“Días buenos en los que apenas he hecho nada. Días de los que, si yo fuera a vivir quinientos años, obtendrían un notable. Pero, como no es el caso, entran prisas de no sé qué” Iñaki Uriarte - Diarios (Tercer volumen) Escribir un diario. Hacerlo a mano. Venirse a la mesa de la terraza y afilar el lápiz: el que blanden mis dedos contra el blanco pautado de la libreta y el de la memoria, que es menos afilado pero más sólido. Escribir: Huele a azahar de una forma tan intensa que a veces hasta hiere. Las palomas zurean en los pinos. Un puñado de nísperos madura bajo el sol. Después dibujo el punto y levanto la vista de la libreta. Recordar: A veces mirar es sólo reconocer. Comprobar el hilván que enlaza en su transcurso escenas repetidas, momentos ya vividos, como si este paisaje cerrado que se abre ante mí contuviera en su breve parpadeo un ápice de eternidad. Regreso a la libreta. Hace ya tanto tiempo que no escribo a mano que me cuesta relacionar lo que pienso con lo q...

Silencio

“Y ahora entra en escena otra vez el silencio, su majestad el silencio, el que a veces te obliga a decir lo que no quieres y a callarte lo que anhelas decir, el urdidor de equívocos, de esperanzas, de angustias, de culpas, de las más fantásticas sugerencias o hipótesis, espada que hiere y elixir que alivia, cornadas de grillo que a veces son mortales,   escaparate y trastienda donde ocultarse o exhibirse, albergue donde descansar y laberinto en el que extraviarse, el comediante de las mil caras, (…) el que con más secreta elocuencia nos define, porque tanto o más que por nuestras palabras los demás nos conocen e intuyen por nuestros silencios” Luis Landero La vida negociable Por mínimo que sea, un silencio contiene siempre un cosmos inabarcable de significados, un frágil universo de hechos y omisiones, un aleph de posibilidades truncadas. Las cosas que el silencio contiene acaban deshaciéndose en el vaho de los días, ruedan por las escarpaduras de nuestra común historia ...