Asiste al cielo ingrávido que troca su color
encendido hacia la noche, contempla el orear de las agujas de los pinos y el
aire, la veloz transición de cada nube: es septiembre otra vez y todo gira de
nuevo sobre el centro de tu esfera.
No cierres
las ventanas. Abrígate y contempla cómo el verde se muda en fluorescencias
amarillas, cómo encienden las cosas su cima en plenitud, como queriendo alcanzar
en su altura los últimos retales de este día.
Quédate en la terraza. Asume que este
instante de carnal realidad en el que habitas es
obra de tu mano. Y deja que te empape, que te llene de vida con los últimos
delirios de un sol que es sol de agosto todavía, de un agosto que brilla más si
cabe porque ya se termina.
Extiende tu presente, amarillea tu cresta
hacia la luz, tu deseo más alto, tu más cielo, hacia el último sol y reverbera.

Ens agradaria que participares a una activitat en la nostra biblioteca, escriu si t'interesa a:
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