I Y ahora bajo el sol parece tan sencillo dejarse ir, hacerse volumen con lo sólido y estar, tan sólo estar, callada, abierta a la evidencia de esta luz que es calor y que penetra,-no pensar, no elevarse, no salir- aferrarse a la entraña, estarse dentro, ser uno con la piedra, con el mundo, y escuchar las pisadas y sentir esta calma vacía y expectante de lo inmóvil. II Del sol nos reconforta esa extraña manera que tiene de posarse en las cosas más hondas. El sol en la dulzura y acidez de este trozo de melocotón que me llevo a los labios, el que cambia mi sed por la luz penetrada que ahora me penetra a mí también y me ciñe en su abrazo manso y breve, su frescura de luz sobre la arena. III No hacer nada. Flotar. Perseguir peces de colores mientras el sol irisa las aguas turquesas. Todo lo que se mueve compone una canción que nadie escucha. Las algas, por ejemplo, que se abren y se cierran al ritmo de las olas y se dan a los peces y al silencio del mar y al vagar de mis...
Blog personal de Lola Mascarell. Historias cotidianas, del aula a la poesía